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Praxeología y las ciencias económicas y sociales

 

La administración de empresas y las ciencias afines, históricamente, reflejan una serie de evoluciones y retos que muchos empresarios, profesionales, hombres de ciencia, y, especialmente, los que tienen el poder de decisión (presidentes, asamblea general de accionistas, gerentes, entre otros), han buscado la manera de utilizar las adversidades y convertirlas en brillantes oportunidades.

 

Aunque no ha ocurrido así con todos los criterios empresariales de los dirigentes, una buena cantidad de hombres, inquietos y futuristas, han invertido su vida en el estudio y formulación de nuevas estrategias, han desafiado las estructuras y las tesis tradicionales de la administración, y a su vez han derribado oxidados paradigmas, llegando o encaminándose a la modernización, no solo en la infraestructura y tecnología, que son tan útiles para bajar costos de operación, sino alcanzando el incremento lógico de la rentabilidad. Estos trascendentales eventos, en distintas estancias de la historia, no solo han adoptado adversarios, sino han cosechado aplausos y buenos resultados.

 

Haciendo un recuento de los paradigmas que han marcado épocas en la historia de la administración de empresas, encontramos que en los años 50 se hablaba de organización. En las siguientes décadas se demostró que a pesar de una buena organización, las empresas fracasaban, por lo que se introdujo el concepto de la estrategia, la cual se supone que daría a las empresas una ventaja competitiva de mayor impacto. Tiempo después se dieron cuenta que la proyección estratégica, no es más que los planos de un edificio en lápiz y papel, tener los planos, no es tener el edificio. Esta realidad incuestionable hizo reflexionar nuevamente a los científicos de la administración de empresas, a buscar nuevos caminos hasta obtener el éxito deseado y la máxima competitividad en su época.

 

El rompecabezas de la ciencia de la administración de empresas sigue creciendo. En la década de los años ochenta aparece otro concepto sumamente interesante que llamó la atención de los expertos y estudiosos de la materia, que era la Calidad Total. Aparentemente con este nuevo paradigma se había encontrado la última pieza del rompecabezas, pero no fue así. A medida que pasan los años, ha venido surgiendo una serie de nuevos paradigmas que intentan dar recetas para el éxito de la ciencia de la administración. En los noventa se introducen conceptos clave como el empoderamiento, la reingeniería, entre otros.

 

Las organizaciones que se han quedado estacionadas, y donde los presidentes y los ejecutivos son conservadores, normalmente, el sistema y los avances, les hace lucir parapléjicas, y por supuesto, en poco tiempo, fuera de la posibilidad de seguir compitiendo, y, como consecuencia, sentenciadas a desaparecer.

 

Uno de los avances más reveladores, y que a mi juicio, ha dado excelentes resultados, haciendo empresas sólidas y solidarias, de interés común, son las corporaciones cuyos dirigentes han ampliado su horizonte, cruzando el río del nuevo siglo, en el descubrimiento y explotación de la mina de los valores humanos.

 

Al retomar el tema de los valores orientando las investigaciones y la praxis, ya no tanto a la empresa en sí, ni a las ciencias económicas, sino a la explotación de la mina humana, que normalmente tiene habilidades dormidas en lo profundo de su interior, y que, por supuesto hay que despertarlas a su conciencia, a su mente y a la praxis. Los valores y las habilidades hacen del ser humano el activo más valioso de las organizaciones.

 

Tal como expresa un dicho popular en Guatemala que “Cada niño que nace trae el pan bajo el brazo”, esta analogía equivaldría a la totalidad de los minerales no explotados del globo terrestre.

 

Este impresionante hallazgo de quienes han invertido su vida en el quehacer administrativo empresarial, sin lugar a dudas, es un importante aporte a las ciencias, y uno de los más grandes retos es su adecuada canalización.

 

La invención de tecnología sofisticada, comunicaciones ágiles y modernas, la ampliación al mercado global, es sin duda, parte del camino recorrido en materia empresarial.

 

El desarrollo de las habilidades y capacidades, es como extraer virtudes dormidas en lo profundo de los seres humanos, y ponerlas a disposición de la conectividad de todos estos elementos.

 

Por ejemplo, la Dirección por valores es una reingeniería cultural, es encausar cambios estratégicos a una visión futurista. Podría definirse como un plantillo de nuevos valores en todo el recurso humano que participa en las labores directivas, ejecutivas y operativas. La reestructuración de la nueva cultura empresarial tendría que comenzar por la cabeza o por los tomadores de decisiones.

 

Ese primer paso, a mi juicio, es el más complejo de todos, conociendo la mentalidad de empresarios de experiencia, quienes tendrían que botar sus paradigmas, y dejar casi sin fruto, una trayectoria de años, para comenzar con el ABC de un nuevo modelo, e incursionar por un camino desconocido.

 

El surgimiento de un líder renovador y visionario, con capacidad, y además, con valores, para trasladar la nueva filosofía de trabajo, facilitaría el proceso. Es sumamente necesario que esté dispuesto a morir a sus propias ideas, y convertirse en una parábola viva del nuevo proyecto, no solo por los principios filosóficos a nivel de la mente, sino trasladándolos al terreno de la praxis, para modelar los beneficios y las virtudes, y manejar con buen tino las fortalezas y debilidades que podrían surgir en el camino del aprendizaje de una nueva cultura empresarial, convirtiéndose en un coach de sus colaboradores.

 

El virtuoso ejemplo de un líder inspirador y carismático pronto generará seguidores que, a su vez, producirán un nuevo y armonioso clima laboral, y esa será la forma de añadir eslabones hasta lograr una verdadera revolución empresarial, llevando a un cambio dramático la producción de bienes y servicios, así como la excelencia en atención al cliente; esto a su vez, generará su propia publicidad, y ampliará el mercado de sus productos.

 

El habilidoso líder sabrá integrar el recurso humano apropiadamente, al novedoso proyecto, convirtiéndose en el instrumento de conectividad de talentos que generarán buenos resultados financieros. Un gobierno adecuado y sabio en la conducción de los distintos procesos de cambios estratégicos, permitirá que la empresa transite del estado actual al nuevo proyecto. Por consiguiente, la competitividad en los negocios se basará en el activo intelectual  y en la gestión del conocimiento.

 

1. ANTECEDENTES HISTORICOS

1.1. Evolución del concepto de Administración de Empresas

Haciendo un recuento de los paradigmas que han marcado épocas en la historia de la administración de empresas, encontramos que en los años 50 se hablaba de organización.

 

En el año 1954 se difundió una nueva metodología, que ponía especial énfasis en los objetivos. Peter F. Drucker se consideraba el creador de la Administración por Objetivos (APO), la cual surgió como método de evaluación y control sobre el desempeño de áreas y organizaciones en crecimiento rápido. Comenzaron a surgir las ideas de descentralización y administración por resultados.

 

En las siguientes décadas se demostró que, a pesar de una buena organización, la administración por objetivos no era suficiente y las empresas no daban los resultados esperados, por lo que se introdujo el concepto de la estrategia, la cual se supone que daría a las empresas una ventaja competitiva de mayor impacto.

 

Tiempo después se dieron cuenta que la proyección estratégica, no es más que los planos de un edificio en lápiz y papel, tener los planos, no es tener el edificio. Esta realidad incuestionable hizo reflexionar nuevamente a los científicos de la administración de empresas, a buscar nuevos caminos hasta obtener el éxito deseado y la máxima competitividad en su época.

 

En los años 70 se dio un interesante movimiento de metodologías de despliegue, como los sistemas de planificación, luego en los ochenta al final de la década se introdujeron enfoques como la Calidad total y modelos analíticos. En los noventa se introducen conceptos clave como el empoderamiento, la reingeniería, y el modelo de Balanced Scorecard, entre otros, que buscaban crear lo que conocemos como organizaciones focalizadas en la estrategia.

 

Aparentemente con estos nuevos enfoques se había encontrado la última pieza del rompecabezas, pero no fue así. A medida que pasan los años, ha venido surgiendo una serie de nuevos paradigmas que intentan dar recetas para el éxito empresarial.

 

En mi experiencia, como administrador por más de 30 de años, he podido observar que casi todas las empresas, grandes, medianas y pequeñas, tienen en la recepción de sus oficinas, de formas diferentes, la Misión, Visión y Valores, como un emblema de la calidad de su servicio. Sin embargo, cuando se establece una relación de negocios, un alto porcentaje de las empresas carece de la práctica de los valores que profesan, quedando la Misión Visión y Valores relegada a  un caro adorno colgado en la pared.

 

Por otro lado, aparece el coaching. Su génesis viene desde los tiempos de Sócrates, Platón y Aristóteles, y una verdadera cordillera de filósofos, pensadores y hombres de empresa, que le han dado distintas modalidades, estilos y procedimientos, así como sus distintos enfoques filosóficos, científicos y profesionales hasta llegar a nuestros tiempos, con un verdadero abanico de colores y formas difíciles de entender y de ubicar el concepto original.

A mi criterio, el concepto del Dr. Leonardo Ravier, en su Libro “Arte y Ciencia del Coaching: Su historia, filosofía y esencia”, me parece ser el más accesible, sencillo y profundo porque recoge los aspectos cardinales de sus principios y orientan a la comprensión de su esencia.

Según el Dr. Ravier: El coaching es el arte de descubrir la ciencia del ser humano como ente particular. “Este arte es un proceso que se crea como mínimo entre dos personas, donde uno (el coach) procura que el otro (el coachee) tome conciencia, fortalezca su creencia en sí mismo y encuentre motivación para actuar responsablemente, tras el dominio de su cuerpo, emociones y lenguaje, desafiándose a sí mismo para conseguir sus objetivos, tanto dentro del dominio del ser como del hacer”.

He dejado intencionalmente esta posición del Coaching, por su larga y persistente trayectoria y, porque a mi criterio, es una de las herramientas claves para entender la ciencia de la praxeología.

Es ahí donde surge la preocupación de la praxis de la misión y valores filosóficos de la empresa y, en respuesta a ese vacío de realidades, se plantea un nuevo trabajo investigativo en el 2002. Como resultado de esta investigación surge la nueva metodología de gestión denominada Dirección por Misiones (DpM), para superar los problemas de la DpO. La DpM es un nuevo sistema de gestión que incorpora la misión en la elaboración de los objetivos a cada nivel, facilitando la identificación de las personas con la misión de la empresa y reduce la dicotomía entre dicha misión y la gestión diaria.

 

Enfocado siempre en la formulación de objetivos, pero con un mayor énfasis en la alineación cotidiana de la Misión de la Empresa, la DpM es considerada como una herramienta para superar las dificultades de las anteriores maneras de dirigir, ya que la Administración de las Empresas no puede dejar cabos sueltos.

 

Según sus creadores, Pablo Cardona y Carlos Rey, se volvió necesario el plantear un nuevo sistema de gestión, orientado en enriquecer los objetivos, resolviendo los problemas de la DpO, además incorpora aspectos tan importantes como la  gestión por competencias.

 

Basada principalmente en distribuir la misión de la empresa en misiones a los distintos niveles, hasta llegar a la misión particular de cada persona. Cada misión participa de las misiones de orden superior, de tal modo que todos participan de la misión de la empresa.

A través de los objetivos es que se puede operativizar la Misión, ellos no tienen sentido en sí mismos sino se consideran medios para cumplir la Misión.  Esta nueva filosofía de gestión es mucho más rica y tiene mayor capacidad para identificar a las personas con la empresa en la que trabajan y lograr un mayor rendimiento en todos los niveles de la organización.

 

2. PRAXEOLOGÍA

2.1. Trasfondo Histórico

La inquietud de los que hacen ciencia aún no ha llegado a una satisfacción completa de la práctica de las ciencias económicas y empresariales, de ahí, una exhaustiva investigación histórica de las filosofías socráticas y el aporte de muchos otros filósofos, históricamente conocidos y aún contemporáneos, han logrado encontrar la raíz de una nueva ciencia llamada praxeología, cuyo significado etimológico viene del griego “logos” que significa teoría y de “praxis” que se refiere a la acción.

 

Este término fue acuñado por el filósofo Alfred Espinas entre los años 1844 y 1922; sin embargo, Mises resalta este término Praxeología en su libro “La acción humana” aún cuando no utiliza la palabra praxeología en el texto del libro, sino mas bien utiliza la palabra Acción Humana, un sinónimo de praxeología.

 

La mentalidad de Mises ubicaba a la ciencia de la economía como una subdisciplina de la proxeología, el enfoque científico lo centraba básicamente en la acción humana.

 

Praxeología –o teoría- es el proceso de deducir principios correctos, universales e históricamente invariables a partir de una, o unas pocas, proposiciones axiomáticas -proposiciones autoevidentemente ciertas. Según Dante Bayona, historia, diferenciándola de Praxeología, "es la recolección y ordenamiento sistemático de todos los datos de experiencias concernientes a las acciones humanas. Se encarga del contenido concreto de la acción humana."

 

 

Esta filosofía se ha utilizado para enfoques económicos a futuro, a estas predicciones se les ha dado en llamar Enfoque Praxeológico. Entendemos el adjetivo “praxeológico” y quienes conocen esta ciencia inmediatamente asocian al economista de la Escuela Austríaca Ludwig von Mises, aunque este nombre lo haya utilizado antes Espinas y posteriormente el Economista Oskar Lange.  Después hubo discusión en el mundo filosófico en Alemania, acerca de que la praxeología era una proposición de la Ley, llegando a las proposiciones del subjetivismo e individualismo metodológico, usado anteriormente por Mises.

 

2.2. Concepto

Entendemos por Praxeologia a la ciencia que estudia la estructura lógica del accionar humano, centrando específicamente su atención en el individuo y en el impulso de quien actúa efectivamente.

 

Su análisis parte, básicamente de las apreciaciones y aspiraciones del consumidor, quien basándose en su escala de valores y necesidades (Homo Agens) combinadas y entrelazadas generan en el mercado la oferta y la demanda (esta constituye una valoración puramente subjetiva).

 

La Praxeología usa las ciencias económicas como campo de aplicación de axiomas lógicos y psicológicos y rechaza utilizar metodología de las ciencias naturales para analizar las ciencias sociales. Las verdades y conclusiones que la ciencia económica entreteje específicamente en las ciencias sociales, son solo derivaciones de los principios praxeológicos (la acción humana).

 

Mises pretendió encontrar la raíz conceptual de la economía, mientras que otros economistas más antiguos no estaban de acuerdo en el uso de la observación, tomando en cuenta la complejidad de los actores humanos como para no alterar su conducta al verse acosados por la observación científica.

 

Por lo tanto, los resultados de tales observaciones y análisis de las conductas humanas contaminarían irreversiblemente los resultados al modificar su accionar.

 

De la Praxeología, Mises derivó la idea de que el actuar consciente del ser humano siempre persigue la meta de mejorar o solucionar el nivel de satisfacción personal. La Praxeología no se ocupa de la definición individual, en cuanto a lo que significa satisfacción, sino más bien el modo en que el individuo lo persigue.

 

La persona incrementa su satisfacción, eliminando conscientemente la fuente de descontento, tomando en cuenta, por supuesto, que el futuro es incierto y cualquier acción no deja de ser especulativa.

 

El ser humano toma sus decisiones de modo ordinal,  al considerar que no puede realizar dos o más acciones al mismo tiempo. La mente consciente es capaz de procesar solamente una acción a la vez, aún cuando las decisiones se tomen con la mayor rapidez y secuencia, dando la impresión que son simultáneas, el individuo no puede procesar más de una. El actuar del ser humano ordenará sus decisiones según sus prioridades, eliminando primeramente la fuente del disgusto y progresivamente, evaluando su satisfacción, identificando luego, de la misma manera, todas las demás prioridades para modificar en lo sucesivo, su satisfacción (Unidad Marginal Creciente).

 

La Praxeología en el accionar humano es el camino a recorrer de la menor a la mayor satisfacción.

 

Toda conducta humana se mueve en el contexto de ignorancia, dada la limitación de su conocimiento, ignorancia no es lo que no se sabe, sino es el resto de todo lo que existe comparado con el mínimo conocimiento alcanzado por el individuo.

 

Básicamente la praxeología estudia el comportamiento y la acción humana, tomando en cuenta que la acción en sí misma solo implicaría un movimiento, voluntario o involuntario. Para que esta acción sea catalogada como praxeología deberá tener la característica subjetiva o intencional. Las personas se mueven dentro de un marco individualista, aún cuando sus intereses parezcan incluir su entorno social.

 

En cualquier escenario, el hombre utiliza sus propios medios para lograr sus fines,  de aquí que para alcanzarlos muchas veces tenga que fingir un interés por su entorno social.

 

 

2.3. Implicaciones de la Praxeología

La satisfacción de los deseos con enfoque praxeológico se efectúa a través de los bienes, así que para alcanzar ese bien, se necesitan medios para lograr un fin. Una vez alcanzado se le llamará utilidad, siendo una apreciación subjetiva el valor que se le dará al fin alcanzado. Por ejemplo, el alcanzar un objetivo en la vida profesional requerirá de varios medios, los cuales tendrán un valor subjetivo para lograr el fin.

 

a) Fin en el contexto Praxeológico

El hombre actúa en base a alcanzar determinados fines que a su juicio son importantes para él. Jesús Huerta de Soto considera este costo al valor subjetivo que el actor le da a los fines, a los que renuncia cuando decide seguir y emprender un determinado curso de acción.

 

b) Relación entre las Ciencias Económicas y la Praxeología

Para poder establecer una relación dentro de estas dos ramas de las ciencias necesitamos establecer un vínculo llamado empresario, tomando en cuenta que las ciencias económicas están influenciadas por los empresarios y que son los principales actores para conseguir la utilidad propia o social.

 

Huerta de Soto interpretaba la palabra “entrepreneur” como actuar, desde la perspectiva de la incertidumbre de la acción a realizarse. La espera de lo que otros hagan provoca incertidumbre.

 

 

3.4 LA PRAXEOLOGÍA DE MISSES

Mises pensaba que la Praxeología es la acción humana. Wojtyla, por su parte, denominó las acciones altruistas como la acción humana trascendente, esta acción se define porque trasciende de las demás, al renunciar a un bienestar personal para aliviar el malestar de otros.

 

De ahí que a mi juicio, la labor de un líder debe pasar de la eficiencia y la eficacia y elevarse a los niveles de la trascendencia.

 

El concepto Praxeológico de Wojtyla enfoca más la acción humana desde el punto de vista moral, mientras que Mises lo hace para explicar la acción humana desde los aspectos económicos. Se deduce, a la luz de estas dos concepciones de la misma ciencia, que la una y la otra se complementa.

 

The problem of whether there are or whether there are not a priori elements of thought—i.e., necessary and ineluctable intellectual conditions of thinking, anterior to any actual instance of conception and experience- must not be confused with the genetic problem of how man acquired his characteristically human mental ability. Man is descended from nonhuman ancestors who lacked this ability. These ancestors were endowed with some potentiality which in the course of ages of evolution converted them into reasonable beings. This transformation was achieved by the influence of a changing cosmic environment operating upon succeeding generations.

 

Hence the empiricist concludes that the fundamental principles of reasoning are an outcome of experience and represent an adaptation of man to the conditions of his environment.

 

This idea leads, when consistently followed, to the further conclusion that there were between our prehuman ancestors and homo sapiens various intermediate stages. There were beings which, although not yet equipped with the human faculty of reason, were endowed with some rudimentary elements of ratiocination. Theirs was not yet a logical mind, but a prelogical (or rather imperfectly logical) mind. Their desultory and defective logical functions evolved step by step from the prelogical state toward the logical state. Reason, intellect, and logic are historical phenomena. There is a history of logic as there is a history of technology.

 

 

Para ilustrar, un primate que incurre en algo que a juicio de los seres humanos es inmoral o antiético, no se le puede juzgar, mientras que un homo sapiens tiene parámetros y leyes establecidas para su conducta, estas leyes no reconocen su estado de desarrollo intelectual ni ético.

 

Mientras que el concepto praxeológico de Wojtyla, nos permite profundizar en el conocimiento del pensamiento humano y nos lleva a buscar en su razonamiento mucho más amplio, aspectos relacionados con los valores morales.

 

 

3.5 LA PRAXEOLOGÍA: UNA NUEVA EXPRESIÓN DE LA VIDA HUMANA

 

La praxeología es un agente de cambio y cada hombre influenciado por la ciencia praxeológica podría convertirse en un medio para cambiar a otros. El homo sapiens está dotado de capacidades para ser influyente y, a la vez, un líder transformador.

 

En esta acción praxeológica cada uno debe conocerse a sí mismo, a fin de buscar una transformación en los demás. Es muy remoto que una persona que no tiene un liderazgo de sí mismo, pueda conducir a otros a un cambio praxeológico.

 

La praxeología es totalmente subjetiva, por tanto no se comprueba como las ciencias naturales, para el caso de ésta, la acción del “agente 1” mas la acción del “agente 2”, no necesariamente influye en la formación y acción de un “agente 3”, tomando en consideración, que la acción humana es impredecible.

 

Todo comportamiento o conducta deliberada que realiza un ser humano, desde la perspectiva científica, se le considera como la acción humana. Huerta de Soto afirma que las acciones humanas no pueden observarse objetivamente, sino solamente en términos subjetivos.

 

El carácter subjetivo que los costes tienen para los austríacos frente al coste objetivo de los neoclásicos.

 

Otro elemento esencial de la metodología austriaca es su concepción puramente subjetiva de los costes. Muchos autores consideran que esta idea sin mucha dificultad puede incorporarse dentro del paradigma dominante neoclásico. Sin embargo, los neoclásicos tan sólo incorporan de forma retórica el carácter subjetivo de los costes y al final, aunque mencionen la importancia del concepto de "coste de oportunidad", siempre lo incluyen en sus modelos de una manera objetivizada.

 

En todo caso, para los austríacos, coste es el valor subjetivo que el actor da a aquellos fines a los que renuncia cuando decide seguir y emprender un determinado curso de acción. Es decir, no hay costes objetivos, sino que éstos continuamente deberán ser descubiertos en cada circunstancia mediante la perspicacia empresarial de cada actor. En efecto, puede ser que pasen desapercibidas muchas posibilidades alternativas que, una vez descubiertas, cambian radicalmente la concepción subjetiva de los costes por parte de cada empresario. No existen, por tanto, coste objetivos que tiendan a determinar el valor de los fines, sino que la realidad es justo la contraria: los costes como valores subjetivos se asumen (y, por tanto, vienen determinados) en función del valor subjetivo que los fines que realmente se persiguen (bienes finales de consumo) tienen para el actor. Por eso, para los economistas austríacos son los precios de los bienes finales de consumo, como plasmación en el mercado de las valoraciones subjetivas, los que determinan los costes en los que se está dispuesto a incurrir para producirlos, y no al revés como tan a menudo dan a entender los economistas neoclásicos.

 

El individuo, por naturaleza, es creyente, por lo que la praxeología afirma que para alcanzar sus metas, debe creer en algo, sea correcto o incorrecto, y utilizar los medios necesarios, esto implica que la ciencia no necesariamente nos indica el hacer o no lo correcto, el utilizar metodología correcta o incorrecta, sino sencillamente define la acción humana. La ciencia no toma en cuenta las normas y las reglas, valores morales que rigen al ser humano.

 

En efecto, en el contexto de la economía del bienestar se considera que existen múltiples óptimos paretianos (representados por todos y cada uno de los puntos de la curva de posibilidades máximas de producción) cada uno de los cuales podría corresponder a un esquema ético de redistribución de la renta diferente.

 

La mayor parte de los posicionamientos sobre justicia distributiva y ética social que hasta ahora se han mantenido con carácter general y que han constituido el «fundamento ético» de importantes movimientos políticos y sociales (de naturaleza «socialista» o «socialdemócrata») tiene su origen o fundamento en la concepción estática de la eficiencia económica. El paradigma de la teoría económica neoclásica hasta ahora dominante se basaba en considerar que la información es algo objetivo y se encuentra dada (bien en términos ciertos o probabilísticos), por lo que se consideraba, por un lado, que es posible efectuar análisis de costes y beneficios sobre la misma, y por otro, que, como ya se ha indicado, las consideraciones de maximización de la utilidad son totalmente independientes de los aspectos morales, por los que unos y otras pueden combinarse en diferentes proporciones.

 

La teoría Parietana que hasta hoy ha sido la más predominante entres los sectores económicos empresariales. Es una teoría estática, sin sentimientos ni valores, en otras palabras, analiza y promueve la maximización del rendimiento de la gestión, mientras que la teoría de la eficiencia dinámica es mucho más compatible con la realidad social, la ética y los valores morales. A mi criterio Huerta de Soto ha ido más allá del paradigma mental de la teoría estática paretiana.

 

 

4 CONCLUSIONES

- La administración de empresas ha venido evolucionando a través del tiempo. Cada paso histórico ha dejado evidenciado que los hombres de ciencia dejaron al margen el estudio de las acciones del actor principal de todo el quehacer humano.

 

- La praxeología, a través de su deducción de los principios universales, le da un papel protagónico a los inversionistas y al talento humano de cualquier nivel de toda organización.

 

- Ante la descomposición de los tejidos sociales que afectan no solo el entorno de las empresas, sino al talento humano mismo, es transcendental una plantación de valores éticos y morales.

 

 

 

 

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