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Gobierno corporativo

 

 

El gobierno corporativo ha sido ampliamente discutido en la comunidad académica, científica y empresarial debido a la complejidad de su funcionamiento y a la armonización de criterios en la formulación de políticas dirigidas a conseguir los objetivos, no solo de la corporación en sí, pero los objetivos macros que persigue la filosofía corporativa.

 

En este contexto, uno de los puntos más críticos en relación a su funcionamiento es la asimetría de la información en cuanto a puntos de vista se refiere, y en los ámbitos legales, en términos contractuales. Es indudable que dos personas no ven una cosa de la misma manera, y mucho menos cuando intervienen amplios criterios en distintas posiciones, desde los directivos hasta los “stakeholders” o grupos de interés, y los empleados de las corporaciones.

No se puede ocultar las diferencias entre el capital y la fuerza de trabajo, por lo que armonizar estos puntos de vista, requiere de la elaboración de manuales de entendimiento eficaces y una voluntad casi familiar, en el sentido de la armonización de criterios en los proyectos a realizar.

 

Tampoco se puede ignorar la fragilidad de la voluntad humana en materia moral, ya que en la manipulación de valores de cualquier índole o de grandes decisiones, especialmente en el mercado, podría debilitarse la moral de los ejecutivos, desvinculándose de los propósitos en aras de beneficios para la corporación o individuales, o sometiendo a mayores riesgos la inversión que los accionistas han confiado en las manos de la corporación.

 

En las últimas cuatro décadas se han venido produciendo una serie de metamorfosis en los tejidos sociales. Los distintos roles y estereotipos de los componentes de la sociedad, y es especialmente notorio, que tales mutaciones se dan en forma cada vez más acelerada.

 

La familia, referente básica y cimiento de la socialización y de introducción de pautas morales y éticas, ha sido, tal vez, la institución que más se ha transformado.

 

El modelo familiar establecido que fue tan eficaz en el pasado, ha dado paso hacia la sociedad fragmentada, extrañamente configurada de los años 60 en adelante, a un modelo de familia nuclear, dividida, cibernética, individualista, aislada por los diversos entretenimientos y la falta de tiempo de los padres para sus hijos, además de haber sepultado los valores morales y el respeto, para una sociedad desvalorizada en su gran mayoría, sin un concepto familiar sólido como al principio.

 

En el entorno familiar se aprenden las normas de conducta, los hábitos, valores y formas de comunicación básicas para una convivencia pacífica y apropiada.

 

La familia, hasta aquí, viene apareciendo como el principal ente transmisor de los valores, normas y comportamientos sociales, construidos sobre creencias aceptadas y debidamente reconocidas por la sociedad humana.

 

Sin embargo, los cambios radicales en los mandatos sociales, formar una familia  estable ya no es un estatus tan común. Muchas personas hoy eligen vivir como los antiguos ermitaños solitarios y alejados de toda relación, solamente con las más necesarias, especialmente en los países más desarrollados los jóvenes apenas son más o menos autofinanciables se separan de la familia para tener las libertades de una vida totalmente autónoma.

 

Por su parte, el sector público perdió lamentablemente el fuerte liderazgo que antes ejercía en materia de valores y transparencia.

 

Las grandes gestas de unificación nacional, que se llevaron a cabo en Europa primero y unos siglos después en América. Los estados emblemáticos, que habían aglutinado y defendido los intereses y contradicciones de la sociedad, dejaron, de ser generadores de pautas y valores individuales y sociales tan necesarios para, para una convivencia armoniosa y saludable para las nuevas generaciones transformándose infortunadamente en observadores y meros recipiendarios y administradores de la pérdida de valores, transparencia y las concomitantes transformaciones sociales.

 

De esa manera tan liviana la sociedad comenzó a mostrar una sintomatología no deseada, huellas notorias de tendencia a la liviandad ética, la falta de rigor y excesiva tolerancia y los hogares, escuelas, centros de formación profesional, y aún la notable alcahuetería de las nuevas legislaciones que favorecen abiertamente al que vive al margen de la ley y le llaman marginado social, cuando una cosa es ser marginado social y otra con el pleno conocimiento de las leyes y la conciencia de sus actos en perfecto estado mental se sitúan al margen de la ley esta intolerable conducta de los organismos puestos para defender los derechos humanos han hecho proliferar la anarquía en el hogar y, por supuesto, en los tejidos sociales ya dañados por la falta de una formación apropiada.

 

La falta de coherencia en las conductas, las excesivas libertades enfermizas, y la incansable defensa de los sectores violentos al margen de la ley ha trastocado severamente las relaciones interpersonales en la vida de los seres humanos.

 

La mediocridad de aspiraciones en lo que a crecimiento personal se refiere, fue compensada con una evidente propensión a buscar todas las metas afuera, a través de una profunda ambición de logros mundanales. Esta tendencia, que se encuentra caracterizada en un marcado sentimiento individualista en hombres y mujeres de este siglo justificando el alcanzar el fin no importando los medios.

 

En nuestros países, latinoamericanos se mostró una notoria profundización en la última década del siglo pasado.

 

La libre empresa y el emprendimiento privado comenzaron a desempeñar un papel muy protagónico en el escenario social de los países más modernos. Organizaciones intermedias y sin fines de lucro, conocidas como organizaciones no gubernamentales, orientadas a distintos fines sociales. Las corporaciones privadas pasaron a ejercer el rol de retroalimentación y de afirmación de aquellos valores incorporados en los primeros años o durante la educación formal, implantando estrategias diversas como la administración por valores, el coaching, la ética, injertando valor agregado al talento humano, especialmente en el área de la transparencia y de los valores, la disciplina laboral, el trabajo en equipo, la responsabilidad social entre otros.

 

Así se retoma el tema de la ética y, a través de un tejido horizontal, la sociedad vuelve a discutir temas vinculados con aquellos postulados de referencia planteados que ahora que los perdimos los añoramos y que siempre se formuló el hombre.

 

Los foros académicos y empresariales vuelven a replantear la necesidad de retomar las discusiones filosóficas de la Antigua Grecia para buscar soluciones a estos males que aquejan a las sociedades modernas atestadas de tecnología, pero solitarias en el universo, perdidos en los reducidos espacios de sus recámaras sin tener comunicación con su entorno para discutir los males que encarcelan hoy a la saciedad.

 

La noción de valores y transparencia es una realidad social, que en muchos ámbitos escapó de los tejidos sociales.

 

Las reveladoras estadísticas de los tiempos actuales cada vez reflejan alarmantes porcentajes de personas que viven solos y que pasan en su centros de trabajo la mayor parte de su vida. Es por eso que los hombres de empresa, los científicos y académicos recomiendan que las organizaciones pongan en su recurso humano los puntos de referencia perdidos en base a la administración funcional de un conjunto de principios orientadores, y que se conviertan estos centros de trabajo en plantillo de buenas prácticas, y formación de valores, de la misma manera se recomienda hacer lo mismo en los centros de estudio medio y superior para perpetuar estas prácticas y que no queden los esfuerzos en las generaciones que pronto saldrán del límite de su vida útil.

 

Las corporaciones que han puesto las manos en el arado para formar una nueva sociedad con valores han abandonado un tanto el apetito personal de las ganancias solo para el dueño del capital y han entendido que el cuidado del talento humano es una inversión que produce grandes dividendos en materia de fidelidad y transparencia. Estas corporaciones privadas han habilitado también cuidados de bienestar psicofísico y filosófico de sus empleados, proporcionando en sus edificios y sectores para relajarse, espacios para deportes y para debatir temas generales proporcionando a sus empleados puntos de referencia y mecanismos de relación y en general se preocupan de dar marcos de referencia emocional a sus empleados, propiciando su crecimiento personal. Necesidades que en otros tiempos antiguos eran totalmente satisfechos en el hogar pero ante la carencia en las edades apropiadas hay que hacer un esfuerzo sobre la marcha para propiciar un buen clima laboral, salud mental y emocional en el talento humano y adicionar capacidades mediante el entrenamiento continuo.

 

Como somos seres sociales para poder convivir hay ciertos valores que deben ser comunes en una cierta sociedad, y estos valores son la base sobre la que se estructura el andamiaje social que está formado por normas formales (leyes, regulaciones, fallos) e informales (morales, culturales, modales, protocolares).

 

Por esa razón, existe una rama de la ética, que podemos llamar “social” o “política”, que considera no ya cuál es la acción correcta o incorrecta ante una situación determinada, sino el estatus moral de la situación misma, y cómo podría ésta ser modificada para facilitar la toma de decisiones éticas. Esto tiene particular importancia para la consideración ética de la actividad empresarial y comercial, ya que la misma es claramente una actividad “social” que se desarrolla en permanente contacto y relación con otras persona en el marco de un “sistema social”

 

Gobierno corporativo, generalidades

 

Definición

 

El concepto de Corporate Governance no es nuevo. Por el contrario estas políticas de Gobierno social vienen implementándose en el mundo desde los tiempos de la Bolsa de Nueva York y los tratados firmados por la ONU con las corporaciones más grandes del mundo. La unificación de criterios en relación con los mercados financieros, resulta fundamental para promover la integración global, el intercambio de servicios y mercaderías y subsanar los obstáculos que resultan como consecuencia de la interacción de diferentes sistemas jurídicos y económicos.

 

El buen gobierno corporativo, busca transparencia, objetividad, equidad en la organización y principalmente la protección de todas las partes interesadas tales como los inversionistas, empleados, acreedores, y todos los demás entes que tengan vinculación con la empresa. La aplicación de las buenas prácticas de gobierno corporativo, en el mercado de valores, promueve principalmente transparencia, equidad en el tratamiento de los accionistas, y la difusión adecuada de información, así como el establecimiento de técnicas efectivas de control interno, dando credibilidad, confianza y buen uso de sus recursos, todas estas condiciones fortalecen la estructura de las compañías volviéndolas atractivas para los inversionistas nacionales e internacionales.

 

La transparencia resulta ser un factor determinante a la hora de promover la inversión, por ello en la actualidad las organizaciones internacionales más importantes están brindando apoyo financiero, tecnológico e investigativo para que los países que aún permanecen ajenos a esta realidad de implementar un sistema de consolidación de gobierno social. Entre las organizaciones internacionales que facilita el establecimiento de los modelos corporativos están:

 

1. La Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OECD)

2. La Corporación Financiera Internacional (IFC)

3. El Foro Global de Gobierno Corporativo - Banco Mundial

4. Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE)

5. Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

 

Algunos ven al gobierno corporativo como la forma en la que las organizaciones tratan de resolver el problema derivado de la separación entre propiedad y control, y donde los directivos y consejeros deciden como utilizar los activos de la empresa mientras que los inversores o propietarios controlan a los primeros, a través exclusivamente de su interés en los rendimientos.

 

 

Origen del Gobierno corporativo

 

El concepto de Gobierno corporativo se remonta a hace dos décadas. Se enfoca en la rendición de cuentas por el consejo de administración a los accionistas, la definición de estrategias y el control del consejo sobre el desempeño de de las empresas.

 

La idea del concepto de gobierno corporativo se origina con la empresa moderna. Se identifica inicialmente con la delegación del poder sobre la toma de decisiones hacia administradores distintos a los dueños. Tanto Adam Smith (1776) como Berle y Means (1932) expresaron sus reservas acerca de la viabilidad de este tipo de firmas. Smith, al referirse a las compañías por acciones, describe un típico conflicto de agencia: “De los directores de tales compañías sin embargo, siendo los administradores del dinero de otros y no del suyo propio, no puede esperarse que ellos lo vigilen con la misma ansiosa diligencia con la cual los socios en una sociedad privada frecuentemente vigilan el suyo propio.”

 

El Gobierno Corporativo ha evolucionado de un concepto financiero, relativo al retorno sobre la inversión, esperado y exigido por los inversionistas, a uno que incluye aspectos relativos al diseño de la organización misma, y que, según la definición de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) tiene que ver con los medios internos por los cuales las corporaciones son operadas y controladas.

 

De acuerdo a la OCDE, implica un conjunto de relaciones entre la dirección de las empresas, su consejo, sus accionistas y los terceros interesados. El Gobierno Corporativo también provee la estructura a través de la cual los objetivos de la sociedad son determinados, así como es monitoreado su desempeño y cumplimiento.

 

En la búsqueda de ganar confianza para las grandes corporaciones que cotizan en la bolsa, se realizaron una serie de estudios y se emitieron normas cuya búsqueda era que las empresas adoptaran regímenes que aseguraran su transparencia y el aseguramiento de una adecuada administración y gestión.

 

 

Elementos del gobierno:

 

Derechos de propiedad

 

Lo primordial en materia de derechos será comprobar si los accionistas y demás participantes pueden hacer ejercicio pleno y oportuno de sus derechos de propiedad. Para ello se hace necesario analizar la estructura accionaria de la empresa, las implicancias de la existencia de distintas clases de acciones, la observancia o no de una política de dividendos, las condiciones o facilidades para participar en las Juntas o Asambleas de accionistas y del ejercicio del derecho de voto, aplicación de políticas para el cambio de control de la propiedad, así como solución de conflictos, entre otros.

 

Asamblea general de accionistas

 

El gobierno supremo es la asamblea de accionistas, ellos son los que en última instancia tomarán las decisiones de trascendencia, según el reglamento interno pre-elaborado. Este gobierno ejerce su autoridad sobre la Junta Directiva, los gerentes y toda la estructura ósea de la corporación.

 

La corporación debe mantener un cuidado intenso en su relación con la Asamblea General, ellos son la fuente del capital y el objetivo final de las operaciones de la empresa en el sentido de agregar valor a la firma y generar ganancias para los inversionistas.

 

La Asamblea general tiene comúnmente en los gobiernos corporativos una serie de derechos como acceso a la información, participación en la elección del Directorio, protección de los derechos de los minoritarios, voz y voto en la reforma de los estatutos, ejercicio equitativo de la propiedad accionaria, derecho a los beneficios y dividendos de la empresa y por supuesto, reglas claras sobre la enajenación de acciones, adecuadas convocatorias, información previa a las reuniones, derecho a pedir informes auditados, acciones judiciales contra el administrador de la sociedad, entre otros.

 

Junta Directiva

 

En la gestión de la Junta Directiva o directorio descansa la mayor parte del direccionamiento de las estrategias, ejecución, control y seguimiento del desempeño de la organización en el logro de los objetivos, es en realidad el corazón del gobierno corporativo. De él emana la vida de la organización.

 

La Junta Directiva es un generador de valor a la firma y a los accionistas, a través del compromiso adquirido con la organización, potenciado por un papel protagónico en las estrategias clave del desarrollo corporativo. Por esa razón, los elementos que la integran deben ser gente de pensamiento, capacidad de análisis, de larga visión empresarial corporativa y un carácter apropiado para el ejercicio del gobierno de cada una de las posiciones en estas altas esferas del gobierno.

 

Niveles ejecutivos

 

El papel principal de estas personalidades es la operación y administración del día a día de la empresa.

 

Entre las responsabilidades de los ejecutivos está el interpretar las políticas aprobadas por la Asamblea y el Consejo Directivo, trasladándolas al terreno operativo, así como administrar apropiadamente las buenas prácticas tales como: competencia, conflicto de intereses, contrataciones, calidades, remuneraciones, los reportes de su gestión a los distintos grupos de interés, evaluación del desempeño, transparencia en la ejecución de las políticas asignados.

 

Controles de auditoría interna y externa

 

La transparencia en el manejo de valores e intereses corporativos requiere además, de un eficaz departamento de contabilidad que registre la historia de todos los acontecimientos transaccionales al interior de la Corporación deberá ser equipado de un departamento de auditoría interna, encargado de monitorear las operaciones contables y las relación de la Corporación con el Estado en materia impositiva y rendir periódicamente, según los reglamentos internos las sugerencias o reparos de la metodología contable y administrativa y de otros aspectos relacionados.

 

Es recomendable que la auditoría externa sea ajena a las estructuras orgánicas de la empresa, a fin de garantizar la independencia en los controles y la veracidad de los informes finales.

 

 

Valores corporativos:

 

Responsabilidad Social Empresarial

 

Concepto y definición de Responsabilidad Social Corporativa.

 

La responsabilidad social Empresarial es la forma estratégica de hacer negocios basados en la ética y completamente apegados a la ley.  Las empresas o corporaciones deciden hacer más rentable su negocio proveyendo al cliente todas las garantías de buen servicio, basado en la lealtad, la ética, y sobre todo la legalidad en sus operaciones, así como asumir un rol ante el entorno de la sociedad donde opera.

 

Es de notar que la decisión de hacer estos negocios basados en la legalidad y la ética, es en realidad una medida estratégica; esta práctica genera mayor productividad al ofrecer a los clientes mejores condiciones y a los trabajadores para retener por mayor tiempo los talentos, y por ende menores índices de deserción y rotación de mano de obra.

 

Por otro lado se logra conquistar la lealtad del cliente que al satisfacerle sus expectativas será el mejor medio de publicidad gratuita y se convertirá el un voto duro de confianza para la corporación.

 

Los clientes demandan mayor información a cerca de la calidad y el precio de los productos y empezando por las certificaciones que estos hayan conseguido, además de tener la confianza de hacer saber su descontento en caso algo no marche bien.

 

Las exigencias de los mercados a cerca de las buenas prácticas cada vez es más cerrada de tal manera que la decisión de la responsabilidad social es altamente necesaria y facilita el acceso a los grandes mercados afiliados y que exigen estos estándares de calidad.

 

Las corporaciones que respetan estas estrategias tienen garantizada una buena reputación que asegura una mayor sostenibilidad en el negocio y en el tiempo, reduce riesgos ambientales de otro tipo que pueden afectar la salud de la empresa y su  redibilidad.

 

Las empresas con responsabilidad social no son filantrópicas ni se exige que se conviertan en casas de beneficencia si no que basadas en las buenas prácticas sean rentables y generen ganancias para sus socios.,

 

La RSE es el rol que le toca jugar a las empresas a favor del Desarrollo Sostenible, es decir, a favor del equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente.

 

La responsabilidad social corporativa (RSC), también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su HYPERLINK "http://es.wikipedia.org/wiki/Competitividad" \o "Competitividad"situación competitiva y valorativa.

 

El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como el HYPERLINK "http://es.wikipedia.org/wiki/Triple_Resultado" \o "Triple Resultado"triple resultado. Esta modalidad acordada por grandes organizaciones mundiales ha despertado no poco interés en los gobiernos otorgando facilidades a las corporaciones que activan en este sentido pagando a la sociedad posibles, daños ambientales generados por sus operaciones así como a los entornos comunitarios que reciben directamente los daños a consecuencia de distintas formas de generación de contaminación ambiental.

 

El tema de la  responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, invirtiendo significativas cantidades en educación infraestructura, limpieza de recursos hidráulicos entre otros, dando por supuesto su respeto y ; estricto cumplimiento en cuanto a leyes se refiere.

 

En este sentido, la legislación laboral y las normativas relacionadas con el medio ambiente son el punto de partida con la HYPERLINK "http://es.wikipedia.org/wiki/Responsabilidad_ambiental" \o "Responsabilidad ambiental"responsabilidad ambiental este novedoso estilo de trabajo en materia ambiental es a mi criterio un punto de partida en la regeneración del ambiente dañado especialmente en los países en vías de desarrollo; debería legislarse con mayor rigor este comportamiento básico y sobretodo perseguir la corrupción en las esferas de control que por  dadivas permiten cualquier conducta inapropiada de las empresas no comprometidas con la responsabilidad social y  perseguir la corrupción que  ha encontrado un negocio con el futuro del planeta tierra hogar de todos.

 

El cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde con la Responsabilidad Social, sino con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar su actividad. Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara actividades de RSE si no ha cumplido o no cumple con la legislación de referencia para su actividad. Sin embargo en las esferas de poder existe gran cantidad de operaciones desde tráfico de influencias hasta jugosos reconocimientos económicos a cambio del silencio.

 

En referencia a este concepto de administración  se recomienda una variedad de prácticas, estrategias y nuevos  sistemas de gestión empresariales que persigue un equilibrio entre las estrategias económica, social y ambiental. Los antecedentes de la RSE tiene sus raíces históricas en el siglo XIX en el marco del cooperativismo y el Asociacionismo que buscaban entre otros objetivos la eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva en mutua concordancia y armonía.  Sus primeros exponentes en la actualidad son las empresas de Economía social, por definición Empresas Socialmente Responsables especialmente en países libres.

 

Ética:

 

En términos generales, se puede definir a la ética como aquellos principios que orientan a las personas en su concepción sobre la vida, el hombre, los juicios, los hechos, y la moral. Sin embargo, se debe diferenciar la ética de la moral, la ética es una disciplina filosófica que tiene como objeto de estudio la moral, pero esto no quiere decir que la ética cree la moral, sino que solamente reflexiona sobre ella.

 

Lo anterior es relevante porque en la ética empresarial muchas veces se confunde lo ético con lo que es propiamente moral, al basarse en juicios subjetivos sobre lo bueno o lo malo de las acciones, sin considerar los elementos que realmente definen el rumbo de una compañía, sus accionistas y todos aquellos terceros involucrados.

 

La ética estudia los estándares o principios en los cuales basar la conducta humana. Si la economía estudia las consecuencias de las acciones humanas, la psicología se pregunta por qué una persona actúa de una u otra forma y la historia trata de explicar las acciones pasadas, la ética considera si los fines que se pretende alcanzar son los adecuados. En definitiva es una guía sobre cómo deberíamos vivir.

 

El código de ética empresarial es uno de los pilares importantes que sostienen el gobierno corporativo ya que de esta manera los accionistas, el personal, clientes, proveedores y autoridades vinculados a la actividad, conocen las reglas del juego en materia de ética. El sentido de la ética merece destacarse como algo fundamental y un factor determinante. Este factor es percibido y tenido en cuenta por el público en general.

 

La ética en su tono, remite equivocadamente a cierta moral, algunos la interpretan como reglas morales, sin embargo, se debería pensar en el referido concepto, pero desde un punto de vista pragmático, que debería ser la más propia para las empresas. Nada es más eficaz que una conducta intachable.

 

Breves antecedentes de la ética

 

Al hablar de ética necesariamente tenemos que tratar una rama filosófica, debido a que pertenece a esta esfera del conocimiento. La palabra griega “ethos” se presenta con Aristóteles donde se entendía por el temperamento, carácter, modo de ser y hábitos humanos.

 

En la década de los 60 del siglo pasado, surge en los países occidentales, lo que en su tiempo le llamaron éticas aplicadas. Básicamente fueron tres giros filosóficos revolucionarios: el lingüístico, el hermenéutico y el pragmático, sumándose uno más en este caso, en el ámbito de la filosofía moral.

 

Características de la ética:

 

Es una disciplina filosófica

Su objetivo es el estudio de la moral

Es normativa de la actividad humana en orden del bien

Es reflexiva, porque estudia los actos, no como son, sino como deberían ser.

Es práctica, es decir, se enfoca en el campo de la acción humana.

 

La ética y el modelo antropológico

 

Este modelo antropológico tiene sus raíces en la escuela de las relaciones humanas surgida después de la segunda guerra Mundial y descansa sobre todos los estudios históricos en torno al fenómeno de la motivación humana.

 

El objetivo central del modelo antropológico tiende a ir mucho más adelante que crear valor para los accionistas, dado que alimenta el objetivo final de servicio a la sociedad.

 

El retorno de los valores éticos en el quehacer empresarial está experimentando un protagonismo considerable en las empresas de gobierno corporativo. El formar en las personas que intervienen en el entorno empresarial un comportamiento más integral, no necesariamente que tenga esto un contenido religioso, sino más bien una estrategia para añadir valor a la Firma y mayor protagonismo en el mercado, entendiéndose que el fin último de la empresa, es servir a la sociedad.

 

El actuar éticamente no necesariamente obedece a un puritanismo de los nuevos dirigentes, sino a una necesidad estratégica de obtener mayor valor para la empresa. Indudablemente, este valor se traduce en conectividad y mayor productividad, mejor atención a los clientes y proveedores y por consecuencia un posicionamiento que implica la conquista de mayor participación en el mercado.

 

La eficacia en la creación de mayor valor en la firma radica en la forma que los managers dirigen los negocios; en este caso no basta ser un gerente competitivo, sino que debe experimentar una transformación hacia un buen líder, que en todo caso, sabe que es una persona que está rodeada de otras personas, esto implica el perder la condición de gerente y aceptar la de ser un dirigente efectivo y un modelo en la conducta ética.

 

Constitución de la nueva ciudadanía corporativa global

 

El Pacto Global (Global Compact), dentro de las iniciativas que fomentan la responsabilidad social corporativa, es un instrumento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo fin es promover el diálogo social para la creación de una ciudadanía corporativa global, que permita conciliar los intereses de las empresas, con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, sindicatos y organizaciones no gubernamentales (ONGs), sobre la base de 10 principios en áreas relacionadas con los derechos humanos, el trabajo, el medio ambiente y la anti-corrupción.

 

Dicho Pacto viene a complementar las estructuras regulatorias y otros códigos que existen a nivel internacional y, a través de sus diez principios, pretende ser parte de la estrategia en los negocios, operaciones y cultura en cualquier parte del mundo. Las empresas, los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil, se incorporan a él de manera voluntaria buscando aplicar paulatinamente los citados principios dentro de sus actividades cotidianas y para rendir cuentas a la sociedad sobre los progresos que se realizan en ese proceso de implantación.

 

El Pacto Global (Global Compact) es un instrumento de las Naciones Unidas (ONU) que fue anunciado por el secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan en el Foro Económico Mundial (Foro de Davos) en su reunión anual de 1999.

 

Su fin es promover el diálogo social para la creación de una ciudadanía corporativa global, que permita conciliar los intereses de las empresas, con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, sindicatos y Organizaciones no gubernamentales (OGNs), sobre la base de 10 principios en áreas relacionadas con los derechos humanos, el trabajo, el medio ambiente y la corrupción.

 

El Pacto Global se inserta en la lista de iniciativas orientadas a prestar atención a la dimensión social de la globalización. Al presentarlo Kofi Annan manifestó que la intención del Pacto Global es "dar una cara humana al mercado global".

 

El Pacto Mundial de las Naciones Unidas ha tenido una gran acogida entre empresas, sindicatos, entidades educativas y ONGs, pero también ha sido criticada por no tener carácter obligatorio.

 

La Oficina del Pacto Global está conformada por seis agencias de las Naciones Unidas: el Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

 

El Pacto Global es un instrumento de libre adhesión para las empresas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, para aplicar los Diez Principios que lo integran en sus estrategias y operaciones. La entidad que adhiere al Pacto Global asume voluntariamente el compromiso de ir implantando los diez Principios en sus actividades cotidianas y rendir cuentas a la sociedad, con publicidad y transparencia, de los progresos que realiza en ese proceso de implantación, mediante la elaboración de Informes de Progreso.

 

Principio 1: Las empresas y los Derechos Humanos.

Principio 2: Vulneración de los Derechos Humanos.

Principio 3: Las empresas y la libertad de asociación.

Principio 4: Las empresas y el trabajo forzoso y coacción.

Principio 5: Erradicación del trabajo infantil.

Principio 6: La discriminación en el empleo.

Principio 7: Las empresas y el medio ambiente.

Principio 8: Iniciativas para el respeto medioambiental.

Principio 9: Difusión de tecnologías ecológicas.

Principio 10: Las empresas y la corrupción, la extorsión y el soborno.

 

El poner en marcha estos principios suscritos con la ONU, indudablemente requiere de tiempo, transformaciones empresariales, reorientaciones presupuestarias y cambios drásticos en la filosofía original de la empresa.

 

Las ventajas de afiliación a la nueva ciudanía corporativa son variadas, tendiendo este gran proyecto, asumir un carácter obligatorio como en el caso de la globalización.

 

 La transparencia

 

La humanidad enfrenta una grave carencia de valores éticos y morales. Es notorio que las empresas que están operadas por seres humanos hayan sido contagiadas de este gran mal. Entre los más caros valores y más difundidos en cuanto a su recuperación está la transparencia, especialmente en las estructuras estatales, donde se exige mayor transparencia y en las grandes empresas que en los últimos tiempos nos han sorprendido, al desplomarse repentinamente, por no tener estructuras apropiadas en cuanto a transparencia y otros valores se refiere.

 

La reciente crisis mundial se originó precisamente en el sector hipotecario y en las grandes corporaciones americanas, donde sus dirigentes y ejecutivos habían diseñado efectivos sistemas de adjudicación de créditos con altos niveles de riesgo, pero no necesariamente para beneficiar a los destinatarios, sino más bien para atraer grandes comisiones, dividendos, bonificaciones para sí mismos, y de la misma manera prepararon artificiosamente sus paracaídas de oro, previendo un desplome de las corporaciones que ellos dirigían.

 

Estas prácticas alejadas de las normas corporativas y de un buen gobierno, indudablemente han dado mucho de qué hablar y sobre todo, se ha buscado los mecanismos para la regulación más efectiva para el funcionamiento de las grandes empresas.

 

La falta de valores, especialmente de transparencia, animó a estas personalidades a maquillar estados financieros y aparentar una bonanza inexistente en la estabilidad financieras de las corporaciones.

 

Por crisis económica de 2008 a 2010 se conoce a la crisis económica mundial que comenzó ese año, originada en los Estados Unidos. Entre los principales factores causantes de la crisis estarían los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, una crisis alimentaria mundial, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados. La causa raíz de toda crisis según la Teoría austríaca del ciclo económico es una expansión artificial del crédito. En palabras de Jesús Huerta de Soto esta crisis "surge de la expansión crediticia ficticia orquestada por los bancos centrales, y que ha motivado que los empresarios invirtieran donde no debían".

 

Muchos autores consideran que no se trata de una verdadera crisis, sino que más bien es una oportunidad de crecer y tener nuevas ideas dado que el término crisis carece de definición técnica precisa pero está vinculado a una profunda recesión; ésta, a su vez, se define como dos trimestres consecutivos de decrecimiento económico. Por el momento, este fenómeno no se ha producido en la mayor parte de economías desarrolladas. Según algunas hipótesis, la crisis podría finalizar en 2010. Predecir algo así es muy complicado si no imposible, ya que la ciencia económica sólo puede predecir tendencias. Lo que sí está claro es que se pueden evitar futuras crisis evitando su causa raíz.

 

La transparencia es un principio generador de mecanismos inter funcionales que evitan el innecesario uso de los recursos, desde luego las actividades ocultas, la común improvisación en los países de desarrollo, la discrecionalidad arbitraria, el nepotismo, y en general, todo abuso de autoridad en el ejercicio del poder, aplicándose en forma extensiva, no solo a las organizaciones privadas sino a la administración pública.

 

 

La base de la transparencia es brindar la mayor cantidad de información posible en los dos sentidos de interés, hacia adentro y hacia afuera.

 

En el caso de las empresas que no generan la información necesaria hacia estos dos focos de interés, normalmente lucen opacas, faltas de confianza y objeto de reserva, como consecuencia de lo anterior, este producto altamente corrosivo, en el tejido social, debilita los vínculos interpersonales, y atenta seriamente, contra la solidaridad entre las personas que ahí laboran.

 

Un primer paso sugerido hacia la transparencia sería el establecimiento de una estrategia de comunicación a largo plazo, y un reglamento interno que establezca claramente las acciones a seguir.

El establecimiento de una actitud ética y transparente generará, sin lugar a dudas, valor a la firma y aún va mucho más allá de su posicionamiento en ventas.

 

Entre mayor información recibe la sociedad de una corporación transparente será más confiable en los negocios y en el servicio a la colectividad. Existen empresas en los Estados Unidos capaces de compartir su secretos con la competencia e incluso admitir sus errores en público.

 

 

Grupos de interés (Stakeholders y shareholders):

 

En las corporaciones intervienen una serie de actores y escenarios diferentes, tal es el caso de los grupos de interés, llamados también “stakeholders” que directamente o indirectamente son participantes de la ejecución de planes y proyectos de la empresa corporativa.

 

Es indudable que la comunidad, proveedores, consumidores, entre otros, se beneficien de la Corporación, pero también son co-partícipes de proyectos de la empresa o de beneficio público

 

El ser humano es gregario por naturaleza. Todas las civilizaciones que lograron grandes objetivos en la historia, no fue por esfuerzos individuales sino el resultado de un verdadero concierto de intereses, donde muchos de ellos tuvieron que callar por momentos, sus instrumentos, mientras otros los ejecutaban. Esta sinfonía de intereses nació, por supuesto, bajo un liderazgo efectivo de personalidades que lograron organizar la sociedad y acreditar apropiadamente no solo su liderazgo sino los proyectos que propusieron.

 

En el caso de las empresas corporativas, necesariamente algunos tendrán que ceder terreno en los conflictos de intereses, pero quien, a final de cuentas, sale ganando es la empresa y como consecuencia todos los actores alrededor de estos grandes proyectos resultan más o menos beneficiados.

 

La adecuada identificación de los grupos de interés de una organización es el primer paso en el proceso de implementación del concepto de responsabilidad social en la gestión organizacional, situación que es ratificada por Moneva (2007: 58) quién señala que “el primer paso en el proceso estratégico de la RSC es la delimitación de los partícipes de la organización, para lo cual existen diversas orientaciones la más habitual es la diferenciación entre grupos de interés internos y externos de la organización”.

 

De acuerdo con Argandoña (2007) el concepto de stakeholders, inserto en la gestión de la responsabilidad social corporativa, tendría una mayor relación con el modelo mecanicista de la empresa, el cual se caracteriza por que los actores del sistema desarrollan sus acciones y decisiones en función de la utilidad o satisfacción que les pueda generar y en donde su principal motivación proviene de la aceptación o respuestas del entorno que les rodea a sus acciones y decisiones, a diferencia del modelo psicológico de empresa donde los actores encuentran motivación en sus propia acciones además de la motivación extrínseca y del modelo antropológico que se basa en el aprendizaje de los actores basado en su capacidad de evaluar los efectos de sus decisiones sobre ellos mismos y sobre los demás basándose en criterios éticos y de sustentabilidad a la hora de tomar decisiones.

 

Los stakeholders y el Gobierno Corporativo.

 

Una perspectiva interesante en la definición de los grupos de interés de una organización es la aportada por la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA, 2007:22) quien plantea que la identificación de los stakeholders se relaciona con la existencia de dos grandes modelos de gobierno corporativo: el modelo financiero o accionarial (shareholders) y el modelo pluralista o  stakeholder.

 

En el primero predomina la figura del accionista quien tiene el derecho exclusivo de controlar el consejo de administración y la supervisión de la gerencia, mientras que en el modelo de gobierno corporativo stakeholder se intenta equilibrar la participación en la administración y gestión en donde la organización produce bienes y servicios buscando la satisfacción de las necesidades de los diferentes grupos que la integran, promoviendo la creación y crecimiento sostenible en el tiempo de riqueza para todos los interesados, incluyendo los efectos externos positivos y negativos.

 

El camino a recorrer desde un gobierno corporativo accionario a un modelo de stakeholders producirá diversos cambios en la corporación, entre otros, uno de los más importantes es aquel relacionado con la gobernabilidad y la toma de decisiones, que necesariamente tendrán que cambiarse a los grupos de interés de múltiples actores, lo cual requiere por supuesto de una diferente manera de gestión organizacional, basada en un comportamiento socialmente más responsable y maduro.

 

La corporación deberá internarse en la búsqueda de un equilibrio entre las exigencias legítimas de los diversos grupos de interés, accionistas, trabajadores, clientes, proveedores, entidades financieras, empresas asociadas, comunidad local, grupos de presión, entre otros, así como la participación de todos los individuos o grupos de forma directa, bajo la representación que posean algún tipo de relación o vínculos con los objetivos de la organización.

 

El eje central del sistema corporativo es la alineación de objetivos entre accionistas managers y grupos de interés.

 

Según Adam Smith, en su libro “las riquezas de las naciones”, nadie es diligente en lo ajeno como lo sería con lo suyo.

 

 

 

Conclusiones:

 

 

En el terreno de la práctica y en el entorno social, económico y climático en que vivimos, analizando con seriedad la distribución de las riquezas y estado de destrucción del entorno ambiental, el gobierno corporativo viene a ser una opción  ideal de administración empresarial. La versatilidad para su aplicación en cualquier ambiente o tamaño de la empresa, pues su naturaleza es perfectamente funcional, independientemente de los grupos de interés.

 

La mezcla de ingredientes filosóficos y una apropiada distribución de las riquezas es, a mi juicio, lo más relevante de este modelo administrativo. El trato con respeto y transparencia a los pequeños y grandes inversionistas, la libertad de organización en la fuerza de trabajo para negociar en grupo, las mejoras equilibradas del estatus laboral, también son grandes ventajas para una aproximación pacífica entre el capital y el mercado laboral, la capacidad de negociación es mayor por el tipo de gobierno de la empresa.

 

El curso que la humanidad, a través de sus líderes, ha decidido tomar en materia de globalizacion, exige modelos como éste para dar soporte a las capas sociales en extrema pobreza y reconducir el tema climatico que ya no soporta más malas prácticas.

 

A mi criterio, este sistema de gobierno empresarial tiende a que, dado a las circunstancias imperantes en el planeta y el éxito de lo que ya está funcionando en materia corporativa, en poco tiempo será exigible y posteriormente coercitivo.

 

Los principios filosóficos que lo sustentan son irrefutables ante el razonamiento científico, académico y de todo el tejido social en general.

 

 

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